viernes, mayo 20, 2005

Tierra a la vista...

12 de Octubre de 1492. Tres carabelas partían del puerto de Palos, dirigiéndose a las Indias, por una ruta nueva e inexplorada.

Si se preguntan por qué escribo sobre este tema, les cuento que es por lo curioso de la historia que cuentan. Repetidas veces escuché que la historia que nos enseñaron en la escuela, esa de que Colón explicó con un huevo que la Tierra era redonda, y que tenía una nueva ruta para llegar a las indias, era falsa. Nunca pasó lo del huevo. No sé si será cierto o no. Algún día conseguiré un buen libro de historia que relate ese hecho.

Lo que me llamó la atención de tamaño acontecimiento, fue el coraje de los marinos. Mas allá de que todos deberían haber sido unos brabucones, nunca hay que dejar de lado los mitos.


Uy, mirá, ¿Qué es eso? ¿América?
Esta magnífica representación es una autoría de Ariel Olivetti. Un dato curioso de este tipo, es que me parece que mi cuñado es amigo de la novia de este tipo. Si esto es así, ya conseguiré un dibujo suyo... ¡Muajaja!

Para los europeos de esa época la tierra era plana, cosa que me parece coherente, ya que Copérnico desarrolló su teoría casi medio siglo después. Volviendo al tema, hay que tener mucho coraje para ir hacia el borde de una Tierra con forma de moneda, para quizás caerse por el borde y ser comido por alguno de los infernales monstruos que habitan ese abismo.

Es curioso, porque si pensamos las dos teorías, tenemos por un lado, bolas de polvo cósmico o de fuego que se acercan unas a otras por una fuerza inexplicable, situadas en un espacio infinito y de origen también misterioso. Donde nada puede más rápido que... ¡la luz! y donde supuestamente el tiempo no existe como tal, sino que es relativo a la velocidad, y que se yo que otros delirios. Una incoherencia bañada con una capa de locura, digna de ser contada en Radio 10.

Y por otro lado, una Tierra plana, parada sobre 4 elefantes o algún otro animal gigantezco... por ejemplo dinosaurios, arriba de una tortuga galáctica, semejante a la de las islas galápagos, que viaja por el universo.
El sol daría vueltas alreredor de la misma, dándole calor suficiente como para no morir de frío, y luz para ver hacia dónde viaja. El único problema con este hecho, es Asia. Asia se ubica en el borde posterior de la moneda y como está en declive, los chinos se caen constantemente. En una primera instancia, esto no parece tan grave, porque son muchos. Pero si caen de noche, además de quemarse con el sol que está en ascenso, causan manchas. Manchas Solares. Esas que tanto espantan a los científicos de hoy.

Claro, uno está tentado a pensar "¿Y cómo los chinos no hicieron algo al respecto, siendo tan inteligentes?", y acertaría al hacerlo. Pero para esto fue construída la Gran Muralla. ¿O acaso se creyeron esa tontera de las invasiones mongolas? ¡Ni siquiera se sabe si existe Mongolia! La Gran Muralla no está para otra cosa que para detener las avalanchas que provocan los barrabravas del equipo de Kung-Fu de China, y evitar así las caidas hacia el borde de la Tierra.

Volviendo al tema, pensar que esto se dejó de pensar, porque Colón dio la vuelta al mundo. ¡Que barbaridad! Encima de que no cumplió los 80 dias, y se retrasó, ni siquiera fue un precursor en esto de descubrir continentes. Mucho tiempo antes que él, llegó un grupo de bárbaros, pero de una cultura completamente diferente a la Española. Los Transformers. Claro. Millones de años antes, y liderados por el gran Megatron, los Decepticons llegaron a la Tierra en una gigantezca nave, la Nemesis, y tras un aterrizaje forzoso, descubrieron este... sorprendente planeta, abundante en energón.

Eh, loco, dame una moneda pa la birra
Acá vemos a Megatron posando para una foto tomada el día de la llegada de los Decepticons a la Tierra. Se cree que la foto fue sacada con otro transformer.


Que curioso, Borges tenía razón, como siempre, el destino tiene esa extraña costumbre de repetir historias.