viernes, mayo 06, 2005

Mujeres de todos los colores

En el post de hoy quiero hacer mi breve reseña sobre las mujeres. Es decir, la empresa que voy a intentar llevar a cabo, ardua y comprometedora, es clasificar a las señoritas.

Esta idea me vino hace un rato, en el 160 viniendo al laburo, después de haberme sacado sangre. Escuché una conversación que mantenían dos jóvenes, mientras observaban a sendas señoritas. No voy a repetir lo absurdo de su conversación, porque alcanza con decir que no estaban de acuerdo. Paso a lo mío.

No quiero caer en superficialidades, ni en asuntos de la edad. Esa clasificación es bastante austera. Por lo pronto, encontré una que es bastante genérica, pero no menos precisa. Si, es verdad que si fuera lo suficientemente criterioso, y buscara puntería en mi clasificación, podría llegar a tener miles de categorías. Por ejemplo, Las chicas del tipo Maria Azucena, del 5to B. O mejor aún, ESA María Azucena del 5to B. En este último caso, podemos descubrir una categoría por señorita. Algunos matemáticos, y por qué no filósofos postmodernistas, juegan con su minúsculo conocimiento del término espacio-tiempo, y proponen una clasificación de infinitas categorías. Dicen que la pelirroja que tomó el colectivo a las 3:15, NO ES LA MISMA que se sentó a las 3:35 en el mismo colectivo. Allá ellos.

Chicas que gustan a algunos hombres, y que no lo consideran cierto: Son esas minitas que cuando alguien les dice algún piropo, se sonrojan y agradecen. Pero en sus ojos, es imposible no descubrir el descreimiento ante el mismo. Qué difícil resulta, intentar sacarlas de su empecinamiento.
Chicas que a algunos hombres no le agradan, pero que ellas se consideran gustables: Estas damicelas, acostumbran a pavonearse frente a las patotas varoniles, intuyendo erróneamente el significado de las miradas, hacia ella dirigidas. Cuando "encaran" a un muchacho, suele escucharse frases del tipo, "tengo novia", "soy gay", "me duele la muela" o "Mi reloj se quedó sin pila".
Chicas que gustan a algunos hombres, y a ellas mismas: Tildadas de engrupidas, estas muchachas suelen encontrarse en bares u otros ámbitos nocturnos, necesitadas de afecto y de alzamiento del estima. Prefieren estar acompañadas, por el mero hecho de ser vistas. Esto último, cuando se descubre, hace que ellas pertenezcan a la segunda categoría.
Chicas que no gustan a algunos hombres ni a ellas mismas: Son las más desgraciadas, no por su aspecto, sino por su suerte. Aunque generalmente, las señoritas tentadas de tildarse en esta categoría, estén equivocadas y pertenezcan a la primera.

Esta categorización no precisó de un desarrollo complicado, sino mas bien que bastó con el simple hecho de combinar las condiciones. Es decir, las nunca erradas matemáticas vuelven a decirnos como somos. Pero como dice Pepe Jovi, para gustos, los colores.

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