miércoles, marzo 09, 2005

Un párrafo de Umberto Eco

Resulta que estoy leyendo "El péndulo de Foucault", de Umberto Eco (Más info: AQUI). Yo pensaba que el Foucault del que trataba el libro, era el filósofo franchute, pero no. Sumergido en mi ignorancia, no conocía a ese "otro" Foucault, el físico, llamado León y también francés. Pero sin leerlo, me puse a averiguar en la internete y descubrí alegremente, que este afamado libro, también habla del Foucault que yo pensaba.

Bueno, vamos al grano. Mi opinión del libro la voy a dar cuando lo lea. Lógicamente. Lo que quiero mostrarles ahora es un párrafo. Un párrafo que me fascinó, habiendo leido solamente 3 páginas. Lo transcribo, y dejo que ustedes, simples mortales, que más que hablar, despiden sonidos, disfruten de esta belleza. Van a sentirse humillados por tanta magia. Y si no se sienten así, deberían.


El Péndulo me estaba diciendo que, siendo todo móvil, el globo, el sistema solar, las nebulosas, los agujeros negros y todos los hijos de la gran emanación cósmica, desde los primeros eones hasta la materia más viscosa, un solo punto era perno, clavija, tirante ideal, dejando que el universo se moviese a su alrededor. Y ahora yo participaba en aquella experiencia suprema, yo, que sin embargo me movía con todo y con el todo, pero era capaz de ver Aquello, lo Inmóvil, la Fortaleza, la Garantía, la niebla resplandeciente que no es cuerpo ni tiene figura, forma, peso, cantidad o calidad, y no ve, no oye, ni está sujeta a la sensibilidad, no está en algún lugar o en algún tiempo, en algún espacio, no es alma, inteligencia, imaginación, opinión, número, orden, medida, substancia, eternidad, no es tinieblas ni luz, no es error y no es verdad.


Ah... que grande...

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